Hace tres años alquilé una moto de agua en una playa del Mediterráneo. Me dejaron suelto en una bahía del tamaño de una piscina olímpica durante veinte minutos. Di vueltas en círculos hasta marearme y pagué ochenta euros por el privilegio de aburrirme como una ostra. Juré no volver a acercarme a un jet ski. Hasta que alguien me habló del safari en Los Gigantes. La palabra "safari" ya me pareció sospechosa, un truco de marketing para vender lo mismo con otro nombre. Pero resulta que esta vez sí había diferencia. Surcar el Atlántico con un guía, a toda velocidad, con esos acantilados de seiscientos metros clavándose en el mar como cuchillos, es otra historia. No es un paseo turístico. Es una mezcla de vértigo, sal en la cara y un subidón de adrenalina que te dura hasta la noche.
En dos palabras: si vas, elige el tour largo (2-3 horas) que llega hasta Punta de Teno, lleva efectivo porque no todos los chiringuitos cercanos aceptan tarjeta, cuenta con unos 150-200€ por moto, y confirma siempre el punto de salida antes de reservar, porque no es lo mismo partir desde Puerto Colón que desde Los Gigantes.
¿Qué es exactamente un safari en moto de agua en Los Gigantes?
Primero: no es un alquiler libre. Olvídate de la fantasía de largarte solo mar adentro a hacer el idiota. Aquí sales con un instructor certificado que lleva el control de la formación, te marca el ritmo y te dice cuándo puedes acelerar y cuándo no. Es la única forma legal de pilotar una moto de agua en esta zona, y créeme, después de ver el tamaño de las olas del Atlántico, agradeces no ir por tu cuenta.
La excursión sale de puertos autorizados, normalmente Puerto Colón en Costa Adeje o el puerto de Los Gigantes. Dependiendo de dónde empieces, el viaje cambia. Si sales de Puerto Colón, te pasas la primera media hora navegando hasta llegar a la zona buena. Si sales de Los Gigantes, la acción empieza de inmediato, con los acantilados delante de tu morro desde el minuto uno.
La mecánica es simple: vas en formación, como los patos, manteniendo cien metros de distancia entre motos. El guía va delante, tú detrás. Hay paradas para fotos, para cambiar de conductor si vas en moto doble, y en los tours largos, para nadar o hacer snorkel en calas escondidas. Pero entre parada y parada, lo que hay es velocidad pura, viento, espuma y ese runrún del motor que te vibra en el pecho.
No es un paseo tranquilo. El Atlántico no es una piscina. Las olas te sacuden, el agua te salpica hasta en los dientes, y si no agarras el manillar con fuerza, acabas dando tumbos. Por eso lo llaman "adventure level". Porque lo es.
Elige tu aventura: Tours de 1 hora vs. 2-3 horas
Aquí viene la decisión clave: ¿cuánto tiempo quieres estar montado en esa moto? Porque no es lo mismo una hora que tres. Y no solo por el culo, que también.
El safari de una hora es el aperitivo. Sales, aceleras, ves los acantilados desde lejos, das un par de vueltas, te haces la foto, y vuelves. Es perfecto si nunca has montado en moto de agua, si tienes poco tiempo o si no estás seguro de si te va a gustar. También es más barato, claro. Pero la sensación que te queda es de "podría haber sido más largo".
El safari de dos o tres horas, en cambio, es la versión completa. Llegas hasta Punta de Teno, ves el faro, te metes en zonas donde el agua cambia de color, paras a nadar, te tiras al agua en mitad de la nada, y si tienes suerte, ves delfines o tortugas. Es más cansado, físicamente hablando, porque estar dos horas agarrado a una moto de agua en mar abierto no es broma. Pero es la experiencia que recuerdas.
| Duración | 1 hora | 2-3 horas |
| Recorrido | Acantilados de Los Gigantes, ida y vuelta rápida | Hasta Punta de Teno, Masca, calas escondidas |
| Ideal para | Principiantes, presupuesto ajustado, poco tiempo | Aventureros, buscadores de vida marina, amantes del mar |
| Precio aprox. | 90-120€ por moto | 150-200€ por moto |
Yo, si tuviera que elegir de nuevo, iría a por el largo. La diferencia de precio no es tan grande, y la diferencia de experiencia sí.
La ruta: ¿Qué verás desde la moto de agua?
Dependiendo de dónde salgas, los primeros veinte minutos son pura navegación. Si es desde Puerto Colón, vas bordeando la costa de Costa Adeje, pasando por playas, hoteles, gente tomando el sol. No es la parte más emocionante. Pero cuando empiezas a acercarte a Los Gigantes, el paisaje cambia. Las montañas se vuelven más oscuras, más verticales, más brutales.
Y de repente, ahí están. Los Acantilados de Los Gigantes. Seiscientos metros de roca volcánica cayendo en vertical sobre el mar. Desde tierra ya impresionan, pero desde el agua, con la moto temblando bajo tus piernas y el océano abierto detrás, es otra cosa. Te sientes pequeño. Ridículamente pequeño. Como un insecto mirando un rascacielos.
Si tu tour es de los largos, sigues hacia el norte. Pasas por la bahía de Masca, esa que solo se ve bien desde el mar o después de una caminata infernal por el barranco. Ves cuevas, formaciones rocosas que parecen esculpidas a mano, y el agua que cambia de azul oscuro a turquesa dependiendo de la profundidad.
El faro de Punta de Teno es el punto más lejano. Está en una lengua de tierra que se adentra en el mar, blanco y solitario. Coordenadas: 28.3444° N, 16.9234° O, por si eres de los que marcan puntos en el mapa. Desde ahí, si el mar está calmado y tienes suerte, a veces aparecen delfines. No es garantía, pero cuando pasa, es de esos momentos que te quedas callado.
El puerto de Los Gigantes está en 28.2455° N, 16.8418° O, por si quieres ubicarte antes de ir.
Cómo elegir la mejor compañía de safari: Claves y consejos
No todas las empresas que alquilan motos de agua son iguales. Algunas son serias, otras son un puto desastre. Y la diferencia se nota en el agua.
Lo primero: licencia oficial. Si la compañía no tiene permiso de la capitanía marítima para operar, aléjate. Esto no es broma. He visto operadores piratas que te meten en una moto sin briefing, sin chaleco decente, y sin seguro. Si pasa algo, estás solo. Las empresas legales te dan un briefing completo antes de salir, revisan el equipo cada día, y tienen un barco de apoyo por si alguien se cae o la moto se estropea.
Segundo: desde dónde salen. Puerto Colón está más al sur, cerca de Costa Adeje. Si sales de ahí, tardas más en llegar a Los Gigantes. El puerto de Los Gigantes, en cambio, te planta delante de los acantilados en cinco minutos. Pregunta antes de reservar.
Tercero: lee opiniones. No me fío de las webs oficiales, donde todo es perfecto y todos están sonriendo. Vete a TripAdvisor, Google Maps o GetYourGuide y lee lo que dice la gente que ya fue. Si ves quejas repetidas sobre retrasos, equipos viejos o guías bordes, pasa de largo.
Cuarto: el estado de las motos. Las empresas buenas renuevan la flota cada pocos años. Si ves motos desgastadas, con asientos rotos o motores que petardean, mala señal. Una moto moderna es más estable, más rápida y más segura. Pregunta qué modelo usan.
Y quinto: transparencia. Si una empresa no te deja claro qué incluye el precio, qué pasa si cancelas, o qué reglas hay en el agua, sospecha. Las buenas te lo cuentan todo antes de que pagues.
Preparación para el día D: Requisitos, qué llevar y reglas de seguridad
Aquí va la lista de cosas que tienes que saber antes de subirte a esa moto, porque si llegas sin enterarte, te pueden decir que no puedes ir y adiós a tu dinero.
Para conducir, necesitas tener al menos dieciocho años. Si tienes dieciséis, puedes, pero con un permiso firmado por tus padres. Como acompañante, la edad mínima suele ser ocho años, aunque depende de la empresa. Hay un límite de peso por moto, normalmente doscientos kilos en total. Y si mides menos de metro treinta y cinco, no te dejan subir.
Si estás embarazada, olvídalo. Ni lo intentes. Tampoco si tienes problemas de espalda, de corazón, o si te han operado hace poco. El mar pega fuerte, y una mala sacudida puede ser peligrosa.
Qué llevar: bañador puesto, crema solar resistente al agua con factor alto (o te quemas hasta en los párpados), una toalla, ropa seca para después, y el DNI o pasaporte. No hace falta el original, una foto en el móvil suele valer, pero pregunta antes. Gafas de sol con cinta, de esas de deporte, si no quieres perderlas en la primera ola.
Qué NO llevar: joyas, relojes caros, el móvil en el bolsillo. Todo eso se queda en una taquilla. Las empresas serias te dan una gratis. Y no, no puedes llevar tu cámara en la mano mientras conduces. Es peligroso y está prohibido. Si quieres fotos, las hace el guía y luego las compras.
Las reglas de seguridad son simples pero obligatorias. La más importante: cien metros de distancia entre motos. Las motos de agua no tienen frenos. Si vas pegado al de delante y él frena en seco, le pasas por encima. Sigues al guía siempre. Él conoce el mar, tú no. Si hace señales con la mano, las obedeces. Y si te caes, que puede pasar, no intentes volver a subir solo. Esperas a que llegue el barco de apoyo.
Precios y cómo reservar tu aventura acuática
Un safari de una hora te sale por entre noventa y ciento veinte euros por moto. Si vais dos personas en la misma moto, el precio sube un poco, pero no el doble. Suele ser unos treinta euros más. Para el safari largo, de dos o tres horas, cuenta con ciento cincuenta a doscientos euros por moto. Puede parecer caro, pero por ese precio llevas el combustible, el guía, el chaleco, el seguro, el briefing y a veces una botella de agua.
Lo que NO incluye: las fotos. El guía lleva una GoPro y te hace fotos durante el recorrido, pero luego te las vende aparte. Suelen ser unos veinte o treinta euros el pack. Si quieres alquilar una cámara para llevarla tú, algunas empresas lo ofrecen por otros veinte o treinta euros. Y si necesitas que te recojan en el hotel, eso también es extra.
Reserva online y con antelación. En verano, en Semana Santa, en Navidad, las plazas se agotan rápido. Yo intenté reservar en agosto con dos días de margen y estaba todo lleno. Tuve que esperar una semana. Usa plataformas como GetYourGuide o Civitatis, o vete directo a la web de la empresa si la conoces. Lee bien la política de cancelación. Algunas te dejan cancelar hasta diez horas antes y te devuelven el dinero. Otras no.
Planifica tu viaje: Cómo llegar y aparcar en Los Gigantes
Los Gigantes está en la costa oeste de Tenerife, a unos cuarenta kilómetros del Aeropuerto de Tenerife Sur. Si alquilas un coche, que es lo más práctico, coges la autopista TF-1 en dirección norte y luego te desvías hacia el oeste por la TF-47. El viaje dura unos cuarenta o cincuenta minutos, dependiendo del tráfico. La carretera es buena, pero la última parte, cuando bajas hacia el pueblo, tiene curvas cerradas.
Aparcar es un infierno en verano. El pueblo es pequeño, las calles son estrecas, y todo el mundo va en coche. Cerca del puerto no hay casi sitios. Yo acabé aparcando en una calle cuesta arriba, a diez minutos andando, y sudando como un cerdo para bajar. Si ves un parking de pago, úsalo. Te ahorras el estrés.
Si no quieres alquilar coche, puedes coger el autobús. La compañía se llama TITSA, y tiene líneas que conectan Los Gigantes con Costa Adeje, Los Cristianos y otros puntos turísticos. Mira los horarios en su web antes de ir, porque no pasan cada diez minutos. Y si vas en taxi o transfer privado, prepárate para pagar. Desde el sur te puede salir por cincuenta o sesenta euros solo la ida.
¿Dónde alojarse? Hoteles y apartamentos para tu base en Los Gigantes
Si tu plan es pasar varios días en la zona, lo mejor es alojarte en el propio Los Gigantes o muy cerca. Así puedes ir andando al puerto, cenar en el pueblo y no depender del coche para todo.
Los apartamentos con vistas al mar son la opción que más me gusta. Los encuentras en Booking o Airbnb, y por cien o ciento veinte euros la noche tienes un apartamento decente para dos, con cocina, balcón y vistas a los acantilados. No son lujos, pero tampoco hace falta. Lo importante es la ubicación y el balcón.
Si prefieres hotel, hay un par de opciones conocidas. El Royal Sun Resort es uno de los clásicos, con piscina infinita y buenas vistas. El Barceló Santiago está un poco más al sur, en Playa de la Arena, y tiene instalaciones más modernas. Los dos están bien, pero en temporada alta los precios se disparan. Cuenta con ciento cincuenta euros por noche como mínimo.
Mi consejo: reserva con tres o cuatro meses de antelación si vas en julio, agosto o Semana Santa. Si puedes viajar en mayo, junio o septiembre, los precios bajan y hay menos gente.
Sabores locales: Dónde comer después de la aventura
Después de pasarte dos horas tragando agua salada y dando tumbos en una moto de agua, lo que te apetece es comer. Y en Los Gigantes hay opciones.
En el puerto hay varios restaurantes con terraza. Todos ofrecen más o menos lo mismo: pescado fresco, marisco, vistas al mar y precios de turista. Pero si pides pescado del día, es difícil equivocarse. La vieja sancochada es típica de aquí, un pescado blanco hervido con papas arrugadas y mojo verde. Suena aburrido, pero está bueno. El pescado a la espalda también, que es a la plancha con sal gorda.
Las papas arrugadas con mojo son obligatorias. Son papas pequeñas hervidas con mucha sal, hasta que se arrugan, y se sirven con dos salsas: mojo rojo, que pica un poco, y mojo verde, que es más suave. Si no las pruebas, no has estado en Canarias.
Otra cosa que tienes que pedir: queso asado con miel de palma. Es queso de cabra a la plancha, con un chorrito de miel por encima. Dulce y salado a la vez. Perfecto para compartir.
Si buscas algo más informal, hay tascas en las calles de atrás donde sirven tapas y raciones. Son más baratas, menos turísticas y la comida es igual de buena. Pregunta a los locales, que siempre saben dónde comer bien.
Eso sí, recuerda que en España se cena tarde. Si llegas a un restaurante a las siete de la tarde, estarás solo. La gente empieza a cenar a partir de las nueve.
Más allá de la moto de agua: Otras actividades imprescindibles en la zona
Si te quedas más de un día, hay cosas que hacer además del safari en moto de agua. Algunas mejores que otras.
El avistamiento de cetáceos es casi obligatorio. La costa entre Tenerife y La Gomera es uno de los mejores sitios del mundo para ver ballenas piloto y delfines. Hay excursiones en barco que salen del puerto, y si contratas una empresa seria, te garantizan que verás algo. Yo vi un grupo de ballenas piloto a cien metros del barco. Impresionante.
El Barranco de Masca es otra opción, pero aviso: es una ruta de senderismo dura. Son unos siete kilómetros cuesta abajo por un barranco estrecho, con piedras sueltas, y luego tienes que volver a subir o coger un barco desde la playa. Es precioso, pero no es para cualquiera. Y últimamente exigen permiso previo, así que infórmate antes de ir.
La Playa de la Arena es la playa más cercana a Los Gigantes. Arena negra volcánica, oleaje moderado, chiringuitos. No es espectacular, pero está bien para un baño después de comer. Y cerca hay piscinas naturales, el Charco de Isla Cangrejo, que es una poza de roca volcánica donde el agua está más tranquila.
Si te gustan los deportes acuáticos más tranquilos, puedes alquilar un kayak o una tabla de paddle surf y explorar la base de los acantilados por tu cuenta. Es más relajado que la moto de agua, pero también bonito.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Safari en Moto de Agua
¿Necesito experiencia previa para conducir una moto de agua? No. El guía te explica todo antes de salir: cómo acelerar, cómo frenar (soltando el acelerador), cómo girar. Si sabes montar en bici, sabes montar en moto de agua. Es más fácil de lo que parece.
¿Pueden ir dos personas en una moto? Sí. La mayoría de las motos son dobles, y el precio sube un poco, pero no mucho. Puedes ir de conductor o de acompañante, y en la parada del medio se suele cambiar.
¿Es una actividad segura? Sí, si sigues las reglas. La distancia de cien metros es fundamental. Si vas pegado al de delante, es peligroso. Si obedeces al guía, no hay problema. Los accidentes graves son raros.
¿Qué pasa si hace mal tiempo? Si el mar está muy bravo o hay viento fuerte, cancelan la salida. Te ofrecen cambiar la fecha o te devuelven el dinero. No te preocupes, las empresas serias no salen si hay riesgo.
¿Es posible ver delfines durante el safari? Posible sí, garantizado no. En los tours largos hay más probabilidades, pero depende del día, de la hora, de la suerte. Yo no vi ninguno, y no me importó. Los acantilados ya valían la pena.
¿Los niños pueden participar? Como acompañantes sí, a partir de los ocho años. Como conductores no, hasta los dieciocho. Y confirma siempre con la empresa antes de reservar, porque las edades varían.